Star Wars in a Notebook

Escrito por Carlos Cortés el 04 - 03 - 2010 • Animación

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animacion Star Wars in a Notebook

Oscar Triana, diseñador gráfico colombiano y especialista en animación, a quien conocí a través de Creativos Colmbianos, nos cuenta un poco sobre su cortometraje animado Star Wars in a Notebook, el cual fue ganador en la categoría Best Animated Film.

Anualmente Lucasfilm, la misma productora de las películas, juntamente con el portal de videos Atom Films, organiza el concurso de cortometrajes “Star Wars Fan Movie Challenge”. Este evento se anuncia en las páginas oficiales en los meses de marzo y abril de cada año, el cual está abierto a aficionados y profesionales de todo el mundo. En 8 ediciones el tema siempre ha sido el mismo, Star Wars en corto y preferiblemente comedia, pero lo que se estimula o al menos esa fue mi apuesta, es por dar un punto de vista particular usando como pretexto ese universo. Pueden existir ideas similares, pero el tratamiento que cada autor da las hace únicas.

Usando la “filosofía del niño”, la producción no tuvo nada de “espectacular” o ambicioso, la idea era usar al máximo los recursos disponibles en casa, adaptarlos para recrear la película, para jugar más bien con esa ingenuidad y sensibilidad que sólo de niño se tiene.

El proyecto desarrollado en mi especialización en 2008, “ImaGeForce”, manejaba la misma temática, los niños y su visión del mundo, contado a través de un grupo de cortos usando el lenguaje de diferentes géneros audiovisuales como las llamadas “space operas”, o el “sentai” japonés. Es algo así como el abuelito de “Star Wars In a Notebook”

El primer paso, la realización de Star Wars In a Notebook fue anotar frases con momentos que recordaba de la película, decidí no verla de nuevo para mantener esa frescura y “aleatoriedad” cuando uno recuerda. Para imitar ese modo en el que uno cuenta una película a sus amigos e intentando estimular esa agudeza de niño usé frases directas y con chispa, que posteriormente estarían representadas como recortes a manera de subtítulo.

La gráfica del corto refuerza el concepto original, usando de fondo las hojas de un viejo cuaderno y recreando los personajes como recortes, al mejor estilo de los ejercicios prácticos de la primaria, usando texturas y diferentes materiales complementados por el pequeño narrador que “habla” por medio de los textos recortados.

Fueron cerca de 5 semanas de trabajo, relativamente poco al producir animación a ritmo constante, pero sin excesos o trasnochos.

Todo el diseño se realizó con lápiz y papel en mano, pero de ahí en adelante el proceso fue totalmente digital. Todos los elementos se crearon en Photoshop usando como referencia los diseños a lápiz y construyéndolos con material fotográfico como recurso. La creación de los personajes imita lo análogo, tal y como si se hubieran creado realmente en cartón y papel, técnica conocida como “cut-out”, que al animarse forzaba un acabado similar al del “stop-motion.”

El corto cuenta con alrededor de 40 planos, pero se finalizó imitando un plano secuencia, es decir, no hay cortes sino rápidos movimientos de cámara que enlazan todos los planos, que genera la sensación como si estuviera sobre una misma superficie y construyendo la tensión hasta el clímax, la destrucción de la “Estrella de la Muerte”.

Se crearon cerca de 15 personajes de distinto nivel de complejidad, que van desde 8 hasta más de 40 piezas móviles, además de una decena de naves y algunos otros efectos especiales como explosiones en vídeo.

La herramienta para está labor no es necesariamente la que uno esperaría, After Effects, que generalmente es conocido por ser un software para composición y postproducción.

Una particularidad del concurso es que permite usar la música y lo efectos de sonido originales que aparecen en las películas, eso sí, con ciertos límites en la duración de cada clip, en su cantidad y con algunos requerimientos y disposiciones legales, pero que para una escala como la del cortometraje son aceptables.

El concurso una vez anunciado recibe los vídeos, pero no crea una sección para revisarlos sino que sólo revela los finalistas al terminar el período de selección, así que uno trabaja “a ciegas” en cuanto a los competidores. Cuando se anunciaron los finalistas la única pista para ubicar el origen de mi corto era el inglés no tan correcto y la letra cursiva que al parecer es muy poco popular en los EUA.

Una vez enviado aspiraba a figurar en las categorías de “People Choice”, “George Lucas Selects” y obviamente “Best Animated Film”, pero ya con los finalistas al lado comencé a darme cuenta de la dimensión del concurso. 22 cortos de diversos orígenes, participantes desde los 20 a los 40 y tantos años de edad, profesionales, aficionados, individuos, universidades o grupos y hasta productoras independientes, quienes usaron toda clase de técnicas y recursos como imagen real, animación 2D y 3D, stop motion.

En volumen de reproducciones mi corto “Star Wars in a Notebook” fue el segundo tras el ganador del “People Choice”, la única categoría que se votaba por internet y que tiene en YouTube más de un millón de reproducciones, con director profesional de cine a bordo, que se encuentra en imdb.com, con actores y apoyo de profesionales como Nathan Fillion (Firefly) . Del mismo modo, Star Wars in a Notebook es el que posee el mejor promedio con una aprobación del 82%.

En cuanto a la procedencia, no sé si influyó, pero es la primera vez que un latinoamericano gana en alguna de las categorías, pero más que por lo exótico del origen parece ser que a veces creen más en nuestras capacidades afuera, que aquí nosotros mismos.

Visualmente nunca se había visto algo así en el concurso. Ese acabado manual, recursivo y casero llamo mucho la atención y esa “limitación” jugó a favor. La caracterización y rediseño de estos personajes clásicos en un estilo único y personal, la ingenuidad, la ternura que transmitía la historia a los fanáticos y espectadores, tocó esa memoria particular que tienen desde que comenzaron a ser seguidores de esta clase de historias, fue como hablar de niño a niño. Este año los jurados e invitados (que varían de concurso a concurso como las categorías) coincidencialmente tenían que ver con el campo de la animación, Seth Green, de Robot Chicken y Dave Filoni, director supervisor de The Clone Wars, la serie 3D de TV.

Star Wars in a Notebook es de los pocos proyectos que puedo ver de nuevo y decir de verdad, “¡me gusta! – ¡que bien quedó!”. Por ahí ronda la frase de que “las películas nunca se terminan sino que se abandonan…” como toda obra uno siempre quiere mejorar cosas y uno como artista pocas veces se siente satisfecho, lo que lo impulsa a seguir. En este caso el único “pero” que leí en algunos comentarios fue el texto, ya que los subtítulos son algo difíciles de leer, tanto por el tipo de letra como por la duración en pantalla, además de los saltos de tiempos verbales en la versión en ingles que pudo ser más confuso de la cuenta. Un niño muy seguramente escribiría con mala ortografía o “como suenan” los exóticos nombres.

Hace poco probé con una fuente manuscrita, que es mas legible pero pierde algo de ese “realismo” de cuaderno colombiano amarillento, en un pequeño plano que envié para otro proyecto relacionado con estas películas llamado Star Wars Uncut“.

Desde mi primer corto a éste último el cambio en cuanto a visual, diseño e identidad es evidente y creo es la culminación de un largo proceso de búsqueda y también de demostrar viabilidad en cuanto a producción. Del mismo modo funciona de punto de partida para buscar nuevos procesos que integren más manos además de las mías, que hagan viable hacer animación en un entorno tan limitado y fragmentado como el nuestro, que tiene mucho para contar pero que a veces no encuentra la manera ni los canales para hacerlo.

Quien desee profundizar en el trabajo de Oscar Triana puede visitar su perfil en Creativos Colombianos.

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