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Tras una extenuante semana, Joan y Marta no tuvieron energías para salir el viernes por la noche. Habían quedado, pero estaban tan agotados que decidieron optar por el plan peli-manta. Casi consiguen verla hasta el final, entre cabezada y cabezada. Estaba claro que esa noche la cama sólo sería para dormir. El sueño les envolvió tan suave y profundamente que ni una noche estrellada o una chimenea habrían podido hacer ese descanso más placentero. Sólo necesitaban eso, relajarse, cerrar los ojos y dejarse llevar de la mano de Morfeo. Cuando se despertaron se dieron un tiempo para disfrutar, abrazados, del calor que desprendían sus propios cuerpos bajo la manta. Este momento es perfecto, pensó Marta, sólo lo mejoraría que nos trajesen el desayuno a la cama…
Entonces: Ding-Dong. ¿Quién es? le preguntó Marta extrañada a Joan. Nadie solía ir a su casa un sábado por la mañana, y, mucho menos, sin avisar. ¿Sería alguien repartiendo publicidad o vendiendo papeletas? ¡Qué pereza! Con lo bien que estábamos. Sin embargo, Marta advirtió una sonrisa con demasiada expresividad en el rostro de Joan para lo dormido que estaba hacía 5 minutos.
- ¿Tú sabes quién es?
- ¿Yooooooooo? jeje, no, aunque deberías abrir.
Marta bajó corriendo las escaleras con una mezcla de sensaciones: ¿Será una visita sorpresa que no se? ¿Cómo que no me lo ha dicho? Vale, sí, es sorpresa… Anda Marta, no te ilusiones, seguro que se está riendo porque sabe que todos los sábados viene el vendedor el del Círculo de Lectores y no quería bajar él a quitárselo de encima. Claro que ¿Y si era un regalo? ¡¿era un regalo?! Definitivamente el hambre me está haciendo desvariar, necesito desayunar.
Marta abrió la puerta y… ahí estaba: ¡MatíasBuenosDías! Una caja repleta de dulces, panecitos, confituras y zumos recibía a Marta en la puerta. Resulta que Joan había llamado el día anterior a una empresa que se dedica a llevar desayunos a domicilio. En ella puedes elegir el tipo de desayuno que quieres, de entre todos los que tienen creados o crear uno nuevo. Eso sí, son un poco caros ya que el más barato vale 38 € y llegan hasta los 64€. Supongo que, teniendo en cuenta los tiempos que corren, podrían sacar una cesta para la crisis. Evidentemente, con estos precios, tienen productos para todos los gustos: desde los bollos, al cava, pasando por jamón serrano, galletas de chocolate blanco o una confitura de melón, piña y vainilla.
¿A que a todos os dan ganas de ser Marta en su estupendo despertar? La verdad es que a mi me gustaría ser Joan. Pero para gustos, los desayunos.
[ Yo también quiero que me traigan el desayuno a casa ]