
Cacharros que sirven supuestamente para llamar y que se utilizan para todo menos para eso, aparatos que han surgido porque los anteriores eran demasiado pequeños para todas las funcionalidades que se les requerían, discos duros multimedia, hornos que se autolavan, neveras con conexión a Internet, ventiladores sin aspas, ventanas que se pueden abrir y cerrar desde un panel… Pero ¿¡nos hemos vuelto locos?! ¿Qué ha pasado con el grandísimo momento de ‘te llaman al porterillo‘? ¿Dónde quedó aquello de tener que girar una rueda entera cada vez que querías marcar un número en el teléfono? Nada, se acabó, la tecnología punta los ha desbancado.
Sin embargo, no todos son capaces de avanzar a la velocidad que evolucionan los aparatos, así que han decidido crear La Reserva de los Rústicos, un lugar dónde esta especie puede vivir tranquila y rebobinar los cassettes con un boli, como toda la vida.
Se trata de una campaña, compuesta por varios spots para Garbarino, una tienda argentina de productos electrónicos. Al verla no he podido evitar acordarme de la de “Padres en Slip”, porque juraría que la ha hecho la misma agencia, o por lo menos, tiene el mismo narrador ¿no os parece?

















