
Como ya he dicho en algún otro artículo en los últimos días, la semana pasada estuve por Salamanca interviniendo en el Tercer Encuentro de Comunicación Visual V’08, lo qual me permitio conocer dicha ciudad. Si algo me llamo la curiosidad aparte de la majestuosidad Salmantina, fue la unidad tipográfica. Salamanca podría definirse con una tipografía y esta no es otra que la que se puede encontrar en cualquier rincón de la ciudad castellanoleonense.

Por otro lado, también me llamo la atención la poca presencia de Miguel de Unamuno, creía que encontraría muchas más referencias en su tierra de adopción, pero no supe encontrar mucha cosa del escritor y filósofo conocido entre muchas otras cosas por su “Venceréis, pero no convenceréis”. Aparte de eso, Salamanca es una ciudad malísima si se padece el síndrome de Stendhal, ya que destila belleza por sus 4 costados.

No hay un rincón del centro de Salamanca que de un descanso al turista, es tanta la masificación de magníficas obras de arte que al final uno tiende a minimizarlas para no verse engullido entre tanta belleza.

Como no podía ser de otra manera, el último día, antes de despedirnos de esta magnífica ciudad, fui, acompañado de Vanesa Robles y Tilman Solé de Summa y de Antoni Sellés de Vasava en busca de la rana perdida, eso si, nos falto el astronauta, que queda pendiente para otra ocasión.
En cuanto a la crónica de las jornadas, estoy en ello, durante esta semana intentare tenerla lista y publicada.

















