
21. Juana de Arco no era francesa. La verdad es que la santa y heroína nació en Bar, una localidad del ducado de Lorena que por aquel entonces era independiente.
22. Circular por la derecha no siempre ha sido lo normal. De hecho, en el imperio romano se circulaba por la izquierda, una costumbre que se mantuvo en toda Europa hasta la Revolución Francesa. El nuevo régimen instauró la norma de hacerlo por la derecha, y Napoleón la impuso en el resto de Europa salvo en Inglaterra, Suecia y los países que no pudo conquistar.
23. John Ford no era tuerto. El parche se lo puso ocasionalmente en 1934 para poder recuperarse de la operación de cataratas. A partir de entonces, se acostumbró a llevarlo en público como excentricidad, aunque solía cambiárselo de ojo.
24. Arturo nunca fue rey. En realidad, fue un general romano llamado Lucio Artorius Casto, nombrado prefecto para defender Berta de los bárbaros.
25. Marco Polo no introdujo la pasta en Europa. Fueron los árabes, durante la invasión de Sicília en el año 669 (600 años antes del nacimiento del famoso viajero). El historiador musulmán Al-Idri relató que los árabes instalados en la isla comían los itriyah, unos fideos secos.
26. El General Custer nunca dijo aquello de: “El único indio bueno es el indio muerto”. El verdadero autor de tan espantosa afirmación fue el general Philip O. Sheridan.
27. Robbin Hood no era un bandido generoso, ni robaba a los ricos para dárselo a los pobres. En realidad era un nombre llamado Robert Hood, que se sublevó contra el rey Ricardo II (y no contra Juan “Sin Tierra”) para no pagar impuestos.
28. Catalina de Rusia no murió practicando el sexo con un caballo. La soberana falleció de un infarto, pero la leyenda negra surgió a raíz del descubrimiento de su colección privada de piezas eróticas, en las que no faltaban escenas de zoofília.
29. Los piratas no enterraban sus tesoros o lo hacían demasiado bien, por que nunca ha aparecido ninguno. Lo normal era que dilapidaran el botín en sus pillajes en las tabernas, burdeles y casas de juego de la isla de la Tortuga.
30. Adán y Eva nunca comieron una manzana. Ya sabemos que solo es un mito, pero aún así, en el Génesis no se especifica de qué fruto se trataba; únicamente se lee: “…pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él”. El mito de la manzana probablemente se deba a los pintores renacentistas.
31. Marlon Brando no rechazó el Oscar que ganó por El Padrino (1972) sino que mandó a recogerlo en su lugar a una falsa india (que en realidad era una mexicana disfrazada), que hizo un alegato en favor de los derechos de los indígenas.
32. El caballo blanco de Santiago, al final, ¡no era tan blanco!. En el techo de la catedral de Compostela está representada la imagen del santo a lomos de un ejemplar de piel castaña con manchas negras.
33. No existen los cementerios de elefantes. La aparición de un gran número de osamentas de paquidermos en un mismo lugar hizo creer que existía un mítico lugar al que los elefantes se dirigían voluntariamente para morir. El misterio lo aclaro el biólogo Rupert Sheldrake, quien explicó que lo que realmente ocurría es que los ejemplares ancianos o enfermos de una misma manada se quedaban a vivir cerca de los manantiales de agua y morían allí.
34 “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña”. Este proverbio no pertenece a ningún texto sagrado islámico. Forma parte de una parábola inventada por el filósofo británico Francis Bacon.
35. Cortar cabelleras no era costumbre natural de los pieles rojas. La copiaron de los franceses, que exigían a sus mercenarios presentar el cuero cabelludo de cada indio muerto para poder cobrar la recompensa.
36. Los reyes magos no eran 3. El Evangelio según San Mateo solo menciona la visita de unos magos de Oriente, pero no especifica su número, y ni siquiera dice que fueran reyes.
37. “Y sin embargo, se mueve”. No existe ninguna prueba que demuestre que Galileo realmente murmurara esa frase al verse obligado a abjurar de sus teorías científicas en 1633, tras ser juzgado por la Inquisición. Actualmente, los historiadores creen que se la inventó el escritor y editor turinés Giusepe Baretti en un fantasioso libro titulado Biblioteca italiana (1757).
38. Julio César no nació por cesárea. Los historiadores creen que no fue así, porque su madre murió cuando él ya había cumplido los 30, en una época en la que las mujeres no solían sobrevivir a esta operación. Lo que sí es cierto es que dicha intervención debe su nombre a una ley promulgada por César para que los bebés fueran extraídos de los vientres de sus madres si éstas fallecían a partir del séptimo mes de gestación.
39. Las orgías de Tiberio son un mito. Suetonio relata que el emperador fijó su residencia en Capri para huir de la corrupción de la nobleza romana.
Vía: Polvora Negra




