Una de las principales cosas que hay que tener clara en publicidad, y más ahora, es que hay que vender bien las cosas, lo cual no significa sobrevalorarlas y superlativarlas (¿eso existe?) por encima de todo. Vaya, que no podemos vender humo. Es como cuando alguien va al cine y te insiste en que tienes que ver una peli porque es genial, porque le ha encantado, que si el guión, que si los planos… y luego la ves y como que no era para tanto. Pues igual sucede con los productos, y eso es lo que le ha pasado a Julián Villagrán, el prota de este corto. Menos mal que su otro personaje, Fátima Baeza, ha sabido darle la solución: ¡Chicles Blopper! Y es que, señores, ya vimos hace poco que la importancia de un copy es mucha.
Menos mal que hay cineastas como Guillermo Zapata que se dan cuenta y dirigen estas cosas para ponerlas de manifiesto.
Vía: El Guateque





Me siento feo jajajajajaja